Ganando confianza
Al toque de la salida se dispersaron todos hacia el portón, había tanta
gente que no pude ver entre ellos a mis compañeros, empezando la caminata hacia
mi casa veo que Ron va por el mismo camino que yo así que decidí seguirlo para
ver hasta donde llegaba.
- Ron oye por acá!
- Tu vas por aquí Felix?
- Si, tu hasta donde llegas?
- Yo sigo de frente hasta aquel parque, luego doblo y sigo
- Yo vivo por ahí mismo! me mude hace un mes y unas semanas
- No te había visto por la calle, pensé que serias de otra parte cuando
viniste hoy día
- La verdad es que si, estoy aquí por que mi padre fue desplazado para
trabajar aquí y estoy aprovechando la ocasión.
- Ah pues bienvenido a la ciudad espero que te este gustando
- Si, se ve muy interesante a comparación de mi ciudad natal
- Oye te parece si con Isaac nos juntamos en aquel parque y conversamos
para que te familiarices.
- Excelente.
Continuamos caminando y contándonos la vida, era mi deber preguntar e
informarme como pudiera de mis nuevos amigos para no ser imprudente con ellos,
sobre todo con mi objetivo.
- Tu conoces a Isaac y a los demás de otro lado?
- Si de la secundaria, somos buenos amigos desde tiempos inmemorables, el
me ayudo a colaborar con el proyecto cibermundo.
- Yo tuve que dejar toda mi vida atrás, aunque no me arrepiento de ello, mi
secundaria es lo poco que no podré olvidar.
- Es normal que los viajes te afecten de esa manera, pero no vas a estar
solo no vamos a dejarte mal parado ni nada.
- Gracias de verdad por la acogida. Estuve desde que me mude muy aislado no
sabia ni donde ir a comprar el pan.
- Jajajajajaja… eso si es ser despistado.
- Otra cosa que debo preguntar, no estés incomodo pero ¿es Celeste tu
novia?
- ¿Lo dices por como nos hablamos? Hehehe siempre nos tuteamos así, pero,
una vez intente enamorarla y casi lo logro.
- Que fue lo que te detuvo?
- No lo se simplemente no pude… -tartamudeo en ese momento-.
- Ah comprendo -mentí, en realidad no tenia ni idea de la situación.-
Empezamos a pasar por el borde del parque, que era bastante grande y tenía
una pileta con una estatua de un héroe de la ciudad, tenia tres caminos
saliendo de ella.
- Primer dato turístico, ¿sabes el significado de esos tres caminos?
- Se supone que si tu eres el guía no me debes preguntar sino debes
contarme la historia no?
- Pues si, esos tres caminos indican la dirección de los tres institutos
elementales, este es un punto en común porque aquí se aloja bajo tierra el
servidor común de los tres edificios, y la estatua con el personaje encima
simboliza a su fundador.
- Una sola persona inicio todo?
- El es solo el líder, los nombres de sus compañeros están en la placa de
debajo.
En medio de la conversación un grito desgarrador partió en dos la
tranquilidad de la situación para convertirla en un momento de peligro,
volteamos en dirección al ruido y vimos a un tipo vestido de buzo azul oscuro
con líneas claras atacando a Celeste, el estaba detrás tomándola con un brazo
por el cuello y el otro por el abdomen. Corrimos para alcanzarlo y atraparlo,
esta vez Ron no me detuvo, fue espantoso cuando nos acercamos y lo escuchamos
decirle al oído a Celeste:
- Solo déjame darte una lamida caramelo.
Yo me desvié y me situé por detrás del enemigo mientras Ron seguía de
frente, tome al enemigo por detrás para remover sus brazos de la chica, y con
un pie trate de hacer que pierda su balance pero no podía tenia una postura muy
firme para que pueda ser desbalanceada muy fácil, mientras hacia esto Ron tomo
a Celeste y la puso fuera de peligro lejos de el, el agresor se liberó de mi
porque soltó uno de sus brazos y con el otro me lanzó frente a el, con su brazo
libre puesto detrás de su espalda trató de darme un golpe con onda que esquive
porque me aleje rápidamente, estaba protegiendo a Celeste por el frente
mientras Ron la apoyaba. El agresor de ropa oscura me miró con furia y exclamo:
- ¡Son tus guardias no Celeste!
- ¡Guarda silencio! -grite y saque mi terminal como debía para aislar el
problema.
- Muy bien, así será, quedaras inconsciente!
El igualmente sacó su terminal, la elevamos al cielo y nos desplazamos a la
ciber-arena.
- ¡¿Que pensabas hacer con ella?! -exclame.-
- ¡Tú no sabes nada, no sabes quien es ella, quienes somos nosotros!
Ron y Celeste aparecieron igualmente en la arena para presenciar la
batalla, ella nos miraba con temor, Ron trataba de calmarla, había cometido mi
primer error desde el principio, pues estaba concentrado en ver por Celeste y
le quite la vista de encima a mi enemigo, quien se acercaba con un hacha
circular larga, para golpearme tenia que llevarla de atrás de su espalda
hacia el frente cuando la elevó yo me lancé desesperadamente hacia un lado y el
golpe de su arma dejo un hueco en donde yo estaba parado, trataba de sacar el
cañón pero a pesar de que el no era muy ágil con esa gran hacha siempre me
hacia esquivarlo, estaba a salvo mientras tuviera los músculos tensos para
moverme, pero me estaba cansando, así que corrí en retroceso sin quitarle la
mirada, ya a cierta distancia podía desenfundar bien mi arma y logre dispararla,
logre golpearlo con dos disparos pero seguía firme y bloqueo el siguiente tiro
con el disco de su hacha, salta rápidamente hacia mi y logra asestarme una
estocada, arrojándome al piso violentamente, cuando trate de reincorporarme vi
que del corte emanaba una sustancia azul brillante que se elevaba como humo,
ardía como una herida real pero no me incomodaba al moverme, me levante y le
dispare frenéticamente, aunque le daban mis disparos no dejaba de acercarse
corriendo hacia mi, lanzo su hacha al cielo y el disco de esta se desprendió,
dejando solo el mango y una punta en el extremo, esta se congelo y recubrió en
hielo volviéndose una lanza dirigida hacia mi. Ron me llama para indicarme
algo, hizo una onda con su brazo y este se extendió y convirtió en un sable, me
hizo conocer el movimiento, espere a que se acercase y prepare mi brazo hacia
un lado de mi cuerpo y justo antes de impactar golpee con mi espada la lanza
desviándola, una espada con un filo brillante blanco sujetada a mi brazo, el
duro impacto hizo que su lanza se rompiera quedándole al enemigo solo el mango.
La espada resulto mi arma predilecta, pues daba cortes rápidos, con esta
impacte varias veces al agresor cortando su cuerpo, quejándose por el dolor
bloqueo un golpe con el mango de su lanza y sonrío maléficamente, me empujo y
cuando estaba por regresar al combate el disco que se había desprendido se
había recubierto de hielo y aterrizo como un meteorito frente a mi y el gas
blanco de la explosión me congelo, tal cual lo haría el nitrógeno , estaba
consciente y escuchaba que me decía:
- Si no lo sabes te informo que celeste es MIA ¡y tu debes permanecer
alejado de nosotros!
De un puñetazo el bloque de hielo en el que estaba encerrado se rompió
haciéndome mucho daño y llevándose con el fragmentos de mi cuerpo, dejándome
grietas en mi apariencia, en mi rostro, en todas partes, el dolor del ataque me
hizo que caiga de rodillas, todavía conservaba la espada montada en mi brazo
pero estaba muy dañada y su filo brillante se convirtió en apenas un cristal
quebradizo, corrió hacia mi y me asesto una patada en el pecho, que de un grito
me saco todo el aire, pero de nuevo me puse de rodillas esperando a que vuelva,
en efecto volvió a repetir el acto, esta vez salte hacia el elevando mi espada
cortándole verticalmente desde la ingle hasta el cuello, ese fue el ultimo golpe
pues mi espada se quebró en mil pedazos, luego de eso la perdí y volví a tener
mi mano normal, las cosas cambiaron para mi y yo estaba en ventaja, yo de pie y
el de rodillas ante mi.
- Acábalo Felix! -Ron me exhortaba.-
Veía a Celeste que tenia una mirada resentida pero a la vez una sonrisa,
como si ella sintiera alivio de la actual situación. El abatido agresor
exclamo:
- Anda novato, gana tu experiencia, acaba conmigo….
Lo único que podía hacer no era finalizarlo de un tiro, ella me estaba
viendo y no tenia además tanta crueldad de ver por mucho tiempo agonizar a
alguien, solamente cerré mis ojos y regrese a la realidad, al lugar donde
inicio todo, asimismo todos los involucrados regresaron, aun podíamos nosotros
sentir el agotamiento del combate. El agresor miro a Celeste con ojos falsos de
arrepentimiento y le dijo:
- Celeste, ¿por que no se los has hecho saber? ¿por que no haces respetar
lo que “somos”?
- ¿Que somos? Dime tu eso -Celeste reclama- si yo no me equivoco tu mismo
te quejabas que estabas harto de mi, luego te diste la vuelta y te fuiste.
- Discúlpame, acaso no recuerdas que me altero con facilidad, discúlpame si
te ofendí, si te pusiste mal por eso.
- Para nada yo me sentí mal por tu reacción, de hecho doy gracias por que
me hizo saber lo tonta que era por soportar tus rabietas, que ciega había sido.
- No hables así
- No esperes mi perdón luego de esto, pretendiste asaltarme, no quiero
volver a cruzarme contigo, y si lo haces, reza todo lo que sepas por que no
seré tan piadosa como Felix, ¡¡¡te lamentaras toda tu vida por el simple hecho
de mirarme!!!
El enemigo aprieta los dientes y gruñe en señal de frustración. Trato
de acercarse lentamente, pero Ron y yo nos interpusimos; se dio cuenta de su
desventaja, ya no éramos uno a uno sino uno contra tres, así que solo volteo,
cruzo la pista y se alejo.
Celeste luego de que el peligro se fue cambió su actitud defensiva y se
puso muy contenta, me abrazo por la espalda con fuerza y se recostó en ella muy
feliz.
- muchas gracias a los dos por su cuidado -se dirigió a Ron- que habría
pasado conmigo sin ustedes, -me apretaba mas fuerte- y sin ti pequeño guerrero.
Escuchar eso de ella me hizo saber que logre mi cometido, ella luego
desprendió su suave pecho de mi espalda y metió su mano en su ruidoso bolso
para sacar otro contenedor, lo abrió y nos dio a cada uno una “magdalena” (si
no me equivoco así se llamaban, como queques en miniatura) eran muy coloridos.
- tomen, un pequeño agradecimiento por su caballerosidad, y por tu valor
Félix.
Me dio aun más felicidad escuchar con su vocecilla que me decía ese tipo de
cosas, antes pensar en eso en el colegio no era más que una fantasía pero ahora
los tiempos cambian y había llegado mi tiempo para disfrutar
- acompáñame a mi casa por favor por si hay mas como ese.
- Félix yo me encargo de ella desde ahora, no olvides venir en la tarde.
- Ok nos vemos (me esta haciendo a un lado, pensé)
Ya en la tarde salí de mi casa y en el trayecto me cruce con Celeste al
otro lado de la calle, ella no se percato de mi, se veía muy alegre y jovencita
mas de lo que ya era, con un chalequito verde y una falda blanca se dirigía
igual que yo al parque, los demás estaban detrás de un árbol con Ron sentado en
su base, cuando me acerco un poco mas logro escuchar a Ron diciendo:
- Seguro se demora así por que se encontró con Celeste y están…
- Están QUE?! -lo sorprendí y me quede mirándolo con cara de pocos amigos.-
- Iiiiaaaaa!!!! -se asusto mucho que salto y se puso de pie.-
Sin darme cuenta Celeste se puso detrás de mi y también había escuchado lo
que había susurrado, en combinación le dimos una imagen terrorífica a Ron.
- E-e-eh ya era hora, NO, digo, NO esto… ay mierda.
- Por rajón lo que te pasa, por insinuar cosas insanas -Isaac comenta.-
- Supuestamente el tema era yo verdad?
- Y yo también, no???-Celeste detrás de mí me sorprende por que no la había
escuchado venir.
- N-no yo no nada no decía nada…
- Te escuchamos. –celeste le dijo con seriedad.-
- Eh, lo bueno es que ya están acá, pues de que hablábamos?
- Sigan hablando ustedes, queremos enterarnos -Celeste dice.-
- Eh pues… Félix, por que no nos cuentas por que estas aquí? -Ron
intentando cambiar el tema.-
- Bueno pues gracias por dejarme presentarme a MI. (pues el lo había estado
haciendo de mal modo cuando llegue)
- Ya no es gran cosa por dos o tres cositas que dije a tu favor -Ron
intenta justificarse.-
- Que Félix? No eres de por acá?-Celeste me pregunta.-
- No yo vengo de Electown, es una ciudad muy comercial, mi padre trabajaba
ahí manejando las redes de esa ciudad, pero lo derivaron aquí permanentemente.
- Ah ya y donde estas viviendo -Celeste me pregunta.-
- Yo por aquí a unas pocas cuadras
- Nosotros frecuentamos este parque así que en cualquier momento te
llamamos para pasarla aquí -Isaac dice.-
- Y como vivías allá? -celeste me pregunta con entusiasmo.-
- Pues bien, pero mi rutina era solo ir de mi casa al colegio ida y vuelta,
pasearme por las tiendas buscando novedades, pero nada mas.
- Asu que aburrida tu ciudad. -Isaac comenta.-
- Bueno si, mi colegio igualmente era aburrido, muy pequeño para hacer
cualquier cosa, especialmente el último año cuando no me agradaba ninguno de
los profesores, incluso a los que conocí desde primer año.
- Así es luego uno llega aquí y todo le parece color de rosa -Isaac
comenta.-
- Por que lo dices?
- Es que nosotros postulamos desde el año pasado a la escuela del fuego y
en Enero nos pusieron a prueba para verificar si merecíamos ingresar.
- Parece que tu ingresaste sin pruebas gracias al trabajo de tu padre -ron
afirma.-
- En cierto modo, yo todo el mes de enero estaba tratando de acostumbrarme
a mi nueva casa, así que no pensaba mucho en que estaría aquí.
La reunión iba de lo más tranquila, ellos me recibieron bien en la escuela
y en el barrio ayudándome a perder la timidez, sobretodo con Celeste, que se
desenvolvía bien conmigo así como yo con ella poco a poco. Lo que seria un
problema con mi objetivo seria su amiga cercana la cual no se ni su nombre y
desde el comienzo me ha mirado como una amenaza. Llego un momento en el que nos
damos cuenta de que algo no estaba bien a nuestro alrededor, escuchábamos
sonidos de los arbustos sacudiéndose anormalmente, voces y susurros. Ya era la
tarde y el cielo se empezaba a poner rojizo y la luz disminuía, era una bonita
imagen para contrastar nuestra agradable reunión. No nos olvidamos de que algo
no cuadraba y eso se comprobó cuando nos íbamos a despedir, de los
arbustos saltaron tipos vestidos con la misma ropa del que nos ataco en la
salida del instituto, estaban solo acorralándonos con una postura no
amenazante, luego entro al círculo el, el mismo de la mañana.
- Te vuelvo a encontrar, ese asunto no se iba a terminar así como así sin
más.
- A que viniste! A por Celeste de nuevo?!
- Vine por mi revancha, esto se ha convertido en un asunto personal, en mi
clan se han enterado y estos que me rodean, serán testigos de tu humillación!
Seria otro combate en la ciber-arena, pero esta vez además de el tenia que
pelear contra los seis que nos acorralaban, nos transportamos todos a la
batalla, pero con una diferencia, en lugar de un campo abierto como el que
había conocido, estaba dividido en 2 grupos, Ron formaba equipo conmigo y
cuatro de los oponentes, en el otro estaban Isaac y Celeste contra 3 enemigos,
Ron vio que las cosas serian mucho contra tantos a la vez, así que se alejo con
dos de los peones para alivianar la batalla, el peón de mi lado ataco primero
con disparos y el jefe avanzaba por la distracción que hacia su compañero,
quien se acercaba venia con una esfera humeante en la mano que lanzo hacia mi ,
lo esquive saltando y esta en su explosión dejo un pico de hielo , luego pase por
su costado para dirigirme a dejar al peón fuera de combate, el también me
arrojaba explosivos, cuando me acerque lo suficiente desenfunde mi espada e
intente hacerle un tajo pero el detuvo el filo con su mano, una mano que
no parecía de carne sino de metal. mientras el me sostenía escuchaba los pasos
del jefe acercándose, así que tuve que hacer una jugada muy ágil, di la vuelta
y brinque sobre el jefe para tomar impulso y elevarme sobre el peón con mi
espada para acabarlo de una estocada en el pecho, perforo profundamente en su
pecho a pesar que intento detener de nuevo el filo, despego un grito aguantado
y se redujo en el piso, estaría ahí un buen rato para que me deje defenderme
del jefe, que estaba con cara de sorpresa y los ojos bien abiertos, desesperado
se agacho y puso una mano en el piso y rápidamente nuestro campo se había
cubierto de hielo resbaladizo, en esas condiciones no podía apuntar
apropiadamente, aún así hice el intento de disparar y el rebote me tumbo al
piso sentado y el disparo no lo alcanzó, desenfundo su hacha e hizo rodar su
disco por el piso, sin levantarme le apunte y el disco exploto y de entre el
humo el apareció corriendo con el mango del hacha, le dispare a los pies y se
resbalo hacia mi , trato de herirme con el mango pero yo me agarraba de donde
sea para esquivarlo, no parábamos de resbalar y parecía que la arena se fuera a
acabar, Ron había acabado ya con los enemigos y estaba ayudando a celeste,
Isaac estaba congelado y fuera de combate, Ron se dio cuenta que estaba apunto de
caerme de la arena y trato de romper el hielo del filo del campo con disparos
de su ametralladora para detener mi caída, al terminar el hielo di volteretas
sobre el suelo seco y llegue a salirme de la arena, quede agarrado del filo
luchando para no caer al abismo, un oscuro abismo donde se veían caer y
desintegrarse los trozos de hielo despedidos por los disparos que supuestamente
me salvarían. Llego caminando el desconocido del jefe, desde la posición donde
estaba el se veía atemorizante, su peinado le hacia una sombra macabra sobre el
rostro, mirando hacia mí dijo:
- El mundo da vueltas, quien esta ahora debajo? –sonríe.-
- No cantes tan rápido que aun no me venciste.
Piso mi mano derecha con intenciones de verme agonizar mientras colgaba de
una sola mano.
- Conoce a tu vencedor, Anthony Blydon, miembro del clan Ártico
Con la mano derecha libre saque el cañón y le apunte, el sonrió aun más
fuerte y dijo:
- El retroceso del cañón va a hacerte peor a ti que a mi, nada mas
inténtalo.
- No lo dudo!
Sin dejar de apuntar hacia su pecho cambie a la espada y esta solo al
extenderse logro penetrar por debajo su caja torácica, en el acto se le quito
esa sonrisa burlona que paso a ser un gesto de dolor, ondee el filo de la
espada hacia la derecha para hacerle un corte y hacer que retroceda para poder
subir y ponerme a salvo de la caída, furioso no podía pensar en otra cosa que
no fuera vencerle, con un grito de batalla sentí que mi cuerpo fuera a
explotar, saque el cañón y este tenia dos cilindros brillantes saliendo de el,
todo para mi se vea blanco y borroso, sentía un zumbido fuerte en los oídos,
solté el gatillo y dispare un rayo blanco con un empuje impresionante, su
fuerza podría hacerme caer de nuevo al precipicio, el potente disparo se llevo
a Anthony despidiendo partes de su pecho donde impacto, llego hasta el otro
lado de la arena y fue él quien cayo al borde. A lo largo de todo el piso de
hielo deje una zanja de regular tamaño, en la tercera parte del campo donde
estaban Ron, Celeste e Isaac vieron el suceso, cuando los miré a ellos los
enemigos que quedaron vivos escaparon.
Tocaba ahora tratar de recuperar a Isaac, descongelarlo con unos cuantos
disparos fue fácil, pero a Isaac no le agrado la manera tan brusca con que lo
liberamos. Ya con todo resuelto volvimos a la realidad.
No vimos a nadie más que a Anthony tirado en el pasto gimiendo de dolor,
nos acercamos a el y cuando nos percibió salió corriendo, mis compañeros me
dirigían la mirada:
- Que bien, ya dominaste el juego -ron me felicita.-
- Maldito clan Ártico siempre me hacen la misma trampa –Isaac reniega.-
- Hubiera querido decirle dos cositas a ese, a ESE!-celeste comenta
furiosa.-
- Celeste, te he ayudado dos veces y no es que quiera meterme, pero cual es
su problema?
- tiene una especie de obsesión conmigo, la relación que tuvimos se murió
para no resucitar jamás y el no lo acepta y sigue buscándome.
- Hasta entonces yo me encargue de cuidarla lo más que podía, Isaac también
hacia el trabajo, que bien me siento de saber que tenemos un nuevo ayudante
-Ron afirma chistosamente.-
- O sea ahora soy guardaespaldas, que bien… -con sarcasmo respondí.-
- Disculpa Félix que no tenga nada con que recompensarte -Celeste me miro
con pena.-
- Eso es lo de menos, lo que me importa que estés sin ningún rasguño
- Muchas gracias, prometo que mañana te daré tu recompensa.
Ron e Isaac nos miraban a los dos con amplias y burlonas sonrisas, como si
estuvieran ideando situaciones morbosas entre Celeste y yo, nos avergonzaban y
a ella la pusieron roja.
- No nos miren así que vergüenza, no sean malos -Celeste con una risa y
cubriéndose la cara de las penetrantes miradas.-
- Y ustedes que tienen ahora -les levanté la voz.-
- Ya campeón no te molestes no pasa nada -dice Isaac.-
- Pícaro -ron se parte en risa.-
No pude aguantar las ganas de perseguirlo, aunque no le fuera a hacer más
que una palmada en la espalda quería hacer que se canse y se lleve el susto,
acabamos dándole la vuelta al parque corriendo y riendo.
- Weon, me has hecho correr…. Ta…….. que cansao…. -dice Ron agitado.-
- Chistoso…. Así que pícaro soy no?….ríete pues ahora
Celeste se acerca a ron y lo agarra a golpes de manera juguetona.
- Por que-eres-así-payaso-maldito-basura-porque
El otro se cubría y se reia. Al menos hubo final feliz para la reunión, una
mezcla de descubrimiento, adrenalina y buen tiempo, nos despedimos todos,
celeste se despidió de beso a cada uno y todos a sus casas. Al regresar a
mi casa y pasar a la sala lo vi a mi padre en su sillón como siempre viendo una
película.
- Te lo has pasado bien, estas agitado.
- Ah si, me han hecho correr, hacer ejercicio, juegos y cosas así.
- Ah muy bien, ves que es tan fácil?
- Tuve suerte de principiante
- Pues estira mas tu suerte para que no te quedes solo en los amigos nomás.
- si supieras lo que estoy intentando padre, si supieras -dije para mi
mismo.-
- Bueno hijo ándate a tu cuarto antes de que tu madre regrese de la
panadería, que son las nueve y no podré ayudarte mucho si sabe que recién
llegaste.
- Ya gracias papá, ya me voy. Hasta mañana.
A pesar de que estoy a punto de pasar los dieciocho años de edad mi madre
cree que no se a que hora regresar. Ni que me fueran a cerrar la puerta por
toque de queda o algo por el estilo, eso es lo que me molesta de mi madre, como
quiere que este en confianza conmigo mismo si para detrás mío. Ojala esto se
acabe ya mismo porque va a tener que acostumbrarse a que llegue tarde por las
reuniones grupales organizadas por el instituto, si ella no me ayuda con eso
voy a tener serios problemas de confianza.

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